No todos los profesores son buenos

 


Holaaa, la entrada de hoy no va a ser tan agradable de ver ni os voy a contar algo que me interesa. Hoy os contar una experiencia bastante desagradable que viví yo misma de primera mano.

Todos nosotros estamos aquí por vocación y con el tiempo que llevamos conociéndonos puedo decir que educaremos con la mejor intención posible y todo el amor que tenemos. Sin embargo, no todos los profesores son así y es muy importante también que lo tengamos en cuenta.

Normalmente me ayudo de la IA para que me ayude a reescribir mis textos para que queden mejor, más conectados y en resumen mejor escritos pero considero que hoy eso es lo de menos.

Supongo que a todos se nos viene a la cabeza alguien cuando hablamos de un mal profesor, y si no, no sabes cuanto me alegro, eres muy afortunado. En mi caso pienso en una profesora de mi colegio cuando estuve en 3º de la ESO. Eso que te dicen que los profesores no tienen manía no es aplicable a todos, en este caso sigo sin saber muy bien el motivo pero esa profesora la cogió pero bien conmigo.

En mi colegio había una aplicación llamada Alexia, que los profesores usaban para mandar mensajes a los padres sobre lo que pasaba en clase. Solo con esa profesora debieron hacerse de oro, porque a mis padres les llegaban notificaciones casi todos los días. Al principio parecía normal, pero pronto se volvió constante, incluso cuando estaba tranquila en clase. Llegó un momento que la profesora me echaba directamente al pasillo toda la hora en cuanto llegaba porque decía que la molestaba. Hasta mis compañeros se daban cuenta pero no podía hacer nada. Es cierto que a veces lo hacía yo mal, lo típico de que un día se te olvidan los deberes o estas inquieta y hablas con tu amiga, pero nada lejos de lo que hacían los demás. La diferencia es que solo a mi me llegaban incidencias a mi casa, solo yo me iba fuera de clase y solo a mi me gritaba.

Un día empujé de broma a mi amiga María mientras se balanceaba, encima en el cambio de clase, y la profesora mandó otro mensaje diciendo que yo era agresiva, mencionando incluso a la compañera, lo que enfadó a mis padres ya que saben que María es como mi hermana y además, ya no era ni medio normal. También me recriminaba por pedir cambiarme de sitio cuando estaba constipada porque la luz me molestaba, y me sacaba al pasillo para gritarme, llamándome malcriada, caprichosa, entre otras cosas.

Además, involucró a mi tutor, que la creyó directamente y empezó a echarme también de sus clases en cuanto llegaba sin que yo entendiera por qué, su explicación era tu sabrás que has hecho en inglés. Un día, también en el pasillo, mi tutor me enseñó un correo de la profesora de inglés diciendo que pusiera todas las quejas necesarias en Alexia para poder expulsarme. Llamé a mi madre llorando y, por suerte, mis padres me apoyaron. Intentaron tutorías con la profesora y con mi tutor, que se negaron, y finalmente hablaron con el jefe de estudios.

Al final, tanto mi tutor como el jefe de estudios me pidieron perdón y hablaron con la profesora, pero los recuerdos de los ratos que pasé en el pasillo por todo tipo de situaciones nunca se me olvidarán. A día de hoy sigo sin tener una disculpa suya y sé que nunca la tendré pero bueno me conformaría con saber que no le ha hecho eso a nadie más.

Se que este tipo de personas son la excepción, y menos mal pero por esto creo que aunque los profesores sean la "autoridad" no siempre debemos creerles, ni apoyar sus decisiones cuando están equivocados. Ningún niño se merece que se le niegue el derecho a estar en clase y menos cuando es por fijación. Es muy importante que dialoguemos con ellos y que les proporcionemos los recursos de información necesarios para quejarse de ese mal trato, ya sea con el jefe de estudios, el director o incluso una denuncia.

Espero y deseo que los profesores en los que nos convirtamos sean completamente lo contrario a esto y que nos recuerden por ser aquellos que les han prestado ayuda cuando lo han necesitado, no los han juzgado y por supuesto, que además de como alumnos les hemos respetado como personas.

Si alguna vez veis una situación como esta no os quedéis callados, esos niños os necesitan más que nunca.

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